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jueves, 24 de marzo de 2011

Había unos edificios. Eran unos edificios muy altos. Y caminaban. También había unos vampiros. Uno de los vampiros mordió al edificio más alto, y se le rompieron los colmillos. Luego se le cayeron todos los dientes, y se echó a llorar. Entonces, los demás vampiros le dijeron:
-¿Por qué estás llorando? ¿No son tus dientes de leche?
Y él dijo:
-No, son mis dientes de mayor.
Y los vampiros supieron que ya no podría volver a ser un vampiro, y le dieron de lado










Puestos a desangrarnos, tú contra yo, ¿por qué no hacemos las paces?

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