Esos días en que el plan cambia por completo y acabas tirada en el césped del parque municipal, preguntándote por qué coño has ido a "estudiar" allí.
Pero te parece normal, y posiblemente, el único sitio del mundo en el que te apetecería estar en ese momento.
Una tarde apartada de todos y de todo, dando vueltas, pero sin ir a ningún sitio, solo andando, hablando, y con su compañía.
Con ellas, que hacen que algo pase ser de "no tengo ganas de nada" a "estoy agustísimo con nada".

Que ¿por qué has ido allí a estudiar?
ResponderEliminarEsa me la sé yo. Es muy simple. Porque se está jodidamente bien sentada en el césped rodeada de palmeras y plantas que transmiten su calma.
Nunca me ha dado por ponerme allí a estudiar, pero no es mala idea, la verdad.
Después de tumbarte allí en verano a la sombra de las palmeras a charlar, de sentarte en las ruinas de la muralla a miriendar mientras ves a la gente pasar y escuchas el sonido del agua de la fuente... supongo que el siguiente paso es ese: sacar un libro y ponerse a leer.
Sí, realmente suena bien de cojones.
Un buen día, sí señor!
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