.






miércoles, 29 de diciembre de 2010

Intermitente

Ante una pregunta tan sencilla como un "¿Qué tal?", se me ocurren tantas respuestas, y tan enrevesadas, que mejor las disfrazo con un "Bien", aunque no sea así exactamente como me siento, sólo para evitar la comedura de cabeza de la persona que pregunta.
Es un momento extraño de mi vida. Los días van pasando, uno detrás de otro, sin mucha diferencia entre ellos, simplemente pasan, y pasan, y pasan..como un pasajero de un tren, que viaja por cientos de ciudades diferentes que el tren va dejando atrás. Él solo ve una imagen borrosa de todos esos lugares, pero no se para a mirar con detalle ninguno de ellos, simplemente los ve pasar, rápidamente por la ventana del vagón.
Lo único que diferencia un día de otro, son las contínuas caídas, subidas y recaídas que tengo. Y no hablo de un día estar jodidamente bien, y al siguiente querer desaparecer, no.. yo hablo de momentos. Un segundo quiero echarme atrás absolutamente de todo, y al siguiente me siento con más fuerza que nadie en el mundo.
En realidad esta situación me está ayudando a pensar mucho en todo, en replantearme hasta lo más minúsculo de  mi vida, pero sobretodo me da ganas de cambiar muchas cosas, de salir de esta rutina. Si me pongo en la piel del pasajero que he dicho antes, querría levantarme y salir del tren, esté parado o no, me haga daño o no, pero salir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario