Sé que, en el fondo, todo esto se basa en el miedo,
en el pánico que me da perder algo que ya doy por hecho,
o no perderlo, simplemente ver como se desgasta poco a poco, como un trozo de tela que va destiñendo, pero que nunca queda completamente blanca.
Y cada cambio en el color, supone un nudo en la garganta y miles y miles de tonterías que llegan mente, que andan por ella, se sientan, toman un café, hacen amigas, tienen hijos, la recorren de norte a sur
y les gusta tanto, que nunca, nunca se van.
Y eso es lo que más me jode, no ser capaz de decir adiós a esas tonterías, de echarlas de mi cabeza como si fuera de mi casa. Eso, y saber que todo tiene como principio, el mismo, el miedo...
Esa sensación que pocas veces he tenido, y que siempre he sabido cómo solucionar, porque sabía cómo era.
La diferencia entre antes y ahora, es que ya no sé que forma tiene, no sé si ese tal "Miedo" es gordo, flaco, alto, bajo, le gusta hablar, o si es un gruñón.
Supongo que tendré que seguirle de cerca para descrubrirlo y conocerle tan tan bien, que pueda decirle un par de cosas, y hacer que se vaya,
y que no vuelva nunca más.